Cuando el mercado falla: cómo el derecho del consumidor protege a los usuarios.

En la vida cotidiana, cualquier persona que compra un producto o contrata un servicio – presencial u online – puede encontrarse con diversos incumplimientos por parte de quien se lo ofrece: servicios que no funcionan, cargos indebidos, productos defectuosos, promesas publicitarias que no se cumplen o entre otros. 

Frente a estas situaciones, el derecho del consumidor cumple un rol central: equilibrar una relación que, por su propia naturaleza, suele ser desigual entre el usuario y la empresa. 

A partir de la reforma constitucional de 1994, el artículo 42 de la Constitución Nacional reconoce expresamente que los consumidores y usuarios tienen derecho a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos, así como a recibir información adecuada y veraz y a ser tratados con equidad y dignidad. Esta reforma obligó al Estado a establecer mecanismos eficaces de protección y resolución de conflictos en las relaciones de consumo.

En ese marco se crea la Ley de Defensa del Consumidor (24.240), la cual resulta aplicable a la mayoría de las relación de consumo. Su finalidad es clara: colocar al consumidor en un plano de mayor equilibrio frente a las empresas, reconociendo derechos específicos y estableciendo obligaciones concretas para los proveedores (las empresas).

Derechos del consumidor frecuentemente vulnerados:

En la práctica, son numerosos los derechos que suelen ser vulnerados. Entre los más frecuentes, pueden mencionarse:

– Derecho a recibir información clara, completa y veraz sobre productos y servicios.

– Garantía legal mínima de 6 meses para productos nuevos y 3 meses para productos usados.

– Derecho a rescindir contratos sin multas abusivas ni cargos indebidos.

– Descuentos o reintegros por servicios públicos no prestados durante interrupciones.

– Cumplimiento obligatorio de las ofertas y promociones publicitadas.

– Trato digno, equitativo y no discriminatorio.

– Atención adecuada y eficaz de los reclamos.

– Cumplimiento de los plazos comprometidos.

– Protección específica del consumidor bancario.

Respecto a las profesiones liberales, cabe aclarar que, si bien la Ley de Defensa del Consumidor no les resulta aplicable, sí alcanza a la publicidad que estos realicen, la cual debe ser veraz y no inducir a error.

¿Dónde se aplica la Ley de Defensa del Consumidor?

La normativa resulta aplicable, entre otros, a conflictos vinculados con:

– Venta de electrodomésticos y productos para el hogar.

– Servicios públicos.

– Telefonía móvil, internet y televisión por cable.

– Venta de indumentaria y calzado.

– Servicios turísticos.

Y, en general, a la mayoría de las relaciones de consumo que forman parte de la vida diaria.

Cómo reclamar: instancias extrajudiciales y judiciales: 

Cuando una empresa incumple, el consumidor cuenta con distintas vías de reclamo. 

En principio, puede acudir a la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) y/o intimar a la empresa mediante una carta documento. Estas instancias, si bien no son obligatorias, suelen permitir resolver el conflicto de manera rápida y menos costosa.

Si el reclamo no prospera, para iniciar una acción judicial resulta necesario atravesar una mediación prejudicial obligatoria, con asistencia letrada, cuyo objetivo es intentar un acuerdo entre las partes. De no arribarse a una solución, se da inicio al proceso judicial correspondiente.

Es importante destacar que el artículo 53 de la Ley de Defensa del Consumidor establece el beneficio de justicia gratuita a favor del usuario, lo cual facilita el acceso a la justicia frente a empresas de mayor poder económico.

Si consideras que tus derechos fueron vulnerados, no dudes en comunicarte con nosotros.-